El cambio climático está destruyendo horas de trabajo y empleo: publicación especial por el 1ro de Mayo

El cambio global está erosionando la productividad laboral, genera pérdidas económicas directas y agrava la precariedad en varias áreas del trabajo. Estos efectos son desproporcionados en el Sur Global. La evidencia de la OIT y la CEPAL muestran que los eventos extremos ya reducen significativamente las horas trabajadas y la calidad del empleo.
Así, según el informe Heat at Work de la OIT (2024), 2.41 mil millones de trabajadores —el 71 % de la fuerza laboral global— están expuestos anualmente a calor excesivo. Esto genera 22.85 millones de lesiones ocupacionales y 18 970 muertes relacionadas con el trabajo cada año. La exposición ha aumentado desde 2000: en 2020 se registraron 84 mil millones de días-persona de trabajo bajo calor extremo durante olas de calor, un incremento del 23 % respecto al año 2000. La productividad cae de manera mensurable: por cada grado Celsius por encima de 19 °C, la productividad laboral disminuye en un 2.3 %. Proyecciones conservadoras indican que, de no mediar adaptación efectiva, para 2030 se perderá hasta el 3.8 % de las horas trabajadas globales, equivalente a 136 millones de empleos a tiempo completo.
Sin embargo, las peores consecuencias son resultado del exterminio de cultivos debido a eventos climáticos extremos. En regiones de alta exposición —África (92.9 %), Estados Árabes (83.6 %), Asia y el Pacífico (74.7 %)— el impacto es devastador: En India, el calor extremo reduce la producción agrícola (arroz entre 10-30 % y maíz entre 25-70 % bajo escenarios de 1-4 °C de aumento) y la manufactura: un incremento de 1 °C en la temperatura diaria deprime la producción anual de las firmas en un 2.1 % a lo largo de 15 años (Feriga et al., 2024). Los trabajadores rurales e informales, que representan la mayoría, enfrentan migración forzada o reconversión precaria. En Bangladesh, las inundaciones extremas —exacerbadas por el cambio climático— afectaron a 4.2 millones de personas en las zonas de Haor en episodios recientes; el sector textil (apparel), motor de empleo femenino, pierde exportaciones y empleos bajo escenarios sin adaptación: hasta 1 millón menos de puestos para 2030 en Bangladesh y países similares (Better Work, 2025). Pakistán ofrece otro caso extremo: las inundaciones de 2022, las más letales del mundo, desplazaron a 33 millones de personas y destruyeron 2.1 millones de hogares, colapsando empleos informales en agricultura y servicios (Almulhim et al., 2024).
En América Latina, los efectos son igualmente cuantificables. La CEPAL (2024) estima que las pérdidas de ingresos por reducción de horas trabajadas debido al calor alcanzaron el 1.3 % del PIB regional en 2022. En Brasil, un aumento de una desviación estándar en la aridez excesiva redujo las áreas plantadas y cosechadas en 1.6 % y 2.7 %, respectivamente, entre 2000 y 2010, afectando directamente el empleo rural (Feriga et al., 2024). México registra una caída del 1.4 % en el empleo rural a lo largo de 28 años asociada al calor extremo, impulsada por pérdidas en rendimientos agrícolas (Feriga et al., 2024). Estos eventos son patrones sistémicos que destruyen empleos en agricultura, construcción y trabajo informal, sectores que concentran a los más vulnerables.
Frente a esta destrucción, los organismos multilaterales proponen “transiciones justas” con planificación financiera y apoyo. La narrativa oficial —de la OIT, el Banco Mundial y fondos climáticos— promete empleos verdes, reentrenamiento y protección social. Sin embargo, un análisis realista de los datos revela que estas alternativas están crónicamente subfinanciadas y mal orientadas. El informe de ActionAid (2025) dice que solo el 2.8 % del financiamiento multilateral para mitigación del cambio climático (equivalente a 630 millones de dólares en más de una década) se destina a apoyar transiciones justas. Es decir, un dólar de cada 35. Menos de uno de cada 50 proyectos (1.9 %) cumple criterios mínimos de apoyo a trabajadores, mujeres y comunidades. El Green Climate Fund (GCF) financia apenas el 5.6 % de sus proyectos con enfoque real de transición justa; los Climate Investment Funds (CIF) apenas el 0.4 %. Jeff Bezos gastó más en comprar y usar su superyate (635 millones de dólares) que lo que invirtieron todos los fondos multilaterales en transiciones justas en el Sur Global (Action Aid, 2025. P.6)
Los multilaterales priorizan proyectos rentables para inversores del Norte. La CEPAL (2024) advierte que, sin financiamiento masivo y dirigido, la acción climática no genera empleo neto positivo, porque las pérdidas en sectores fósiles y vulnerables superan las ganancias en renovables si no hay reentrenamiento real ni protección social. En contextos como Ecuador, India, Bangladesh o Brasil, donde la informalidad supera el 50 % del empleo, las “soluciones financieras” multilaterales parecen más un ejercicio de greenwashing (lavado de cara verde) que una respuesta estructural. El financiamiento de adaptación internacional en 2023 apenas alcanzó 26 mil millones de dólares, lejos de los 310-365 mil millones anuales necesarios para 2035 (UNEP, 2025).
Lamentablemente, los datos de la OIT y CEPAL no dejan margen para para mucho optimismo: 2.41 mil millones de trabajadores expuestos, decenas de millones de lesiones y muertes anuales, y pérdidas de PIB mensurables en países clave como India, Bangladesh, Pakistán, Brasil y México. Las “transiciones justas” promovidas por multilaterales, con su retórica de apoyo financiero, fracasan en la práctica: subfinanciadas en un 97.2 % y desconectadas de la realidad laboral de las periferias. Este primero de mayo, recordamos que sin cambios radicales en la asignación de recursos y en la gobernanza financiera, el calentamiento global se llevará catastróficamente el trabajo decente.
Referencias
ActionAid. (2025). Climate finance for just transition: How the finance flows. https://actionaid.org/publications/2025/climate-finance-just-transition-how-finance-flows
Almulhim, A. I., et al. (2024). Climate-induced migration in the Global South: An in depth analysis. npj Climate Action. https://doi.org/10.1038/s44168-024-00133-1
Better Work. (2025). The heat is on. https://betterwork.org/wp-content/uploads/Heat_Stress-Report_Oct-31_2025.pdf
Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2024). Estudio Económico de América Latina y el Caribe, 2024: Trampa de bajo crecimiento, cambio climático y dinámica del empleo. https://www.cepal.org/es/publicaciones/80595-estudio-economico-america-latina-caribe-2024-trampa-crecimiento-cambio-climatico
Feriga, M., et al. (2024). The impact of climate change on work: Lessons for developing countries. World Bank. https://documents1.worldbank.org/curated/en/099121302052562919/pdf/IDU-277a2df5-72f7-43ac-a825-f8bfb3150213.pdf
International Labour Organization. (2024). Heat at work: Implications for safety and health. https://www.ilo.org/publications/heat-work-implications-safety-and-health
United Nations Environment Programme. (2025). Adaptation Gap Report 2025: Running on empty. Nairobi: UNEP. https://doi.org/10.59117/20.500.11822/48798